Un Pingüino en mi ascensor

Un pingüino en mi ascensor nace en 1985, cuando José Luis Moro (Madrid, 1965) decide mostrar al mundo las delirantes cancioncillas que había compuesto en la soledad de su dormitorio con la ayuda de su voz nasal y un teclado con ritmos YAMAHA PSR 60. En ellas vuelca sus variopintas influencias: el punk, el tecno-pop, los anuncios de la tele, etc. En 1987 consigue atraer el interés de la discográfica DRO y sale a la calle su primer disco, un mini-LP de seis canciones que incluye el hit Espiando a mi vecina. A partir de 1988, Mario Gil (ex – Paraíso, ex – La mode, ex – Aviador Dro, ex – celente persona) se incorpora a la banda y Un pingüino en mi ascensor se convierte en duo. Hasta 1990 se publican otros tres álbumes más: El balneario (1988), Disfrutar con las desgracias ajenas (1989) y La sangre y la televisión(1990). Los éxitos se suceden y canciones como “Atrapados en el ascensor”, “El balneario” o “Arqueología en mi jardín” son coreadas en los numerosos conciertos que el grupo ofrece durante esos años.

En 1991, tras una serie de desencuentros con su compañía discográfica, Mario y José Luis deciden poner freno a su carrera. Siguen publicando discos, pero con mucha más tranquilidad. Así, en 1993 sale En la variedad está la diversión, en el 99, Pingüimatic y Piromanía en 2004.

Durante todos esos años, Un pingüino en mi ascensor continúan desarrollando una intensa actividad en directo, con especial frecuencia a partir del nuevo milenio. Han sido invitados a numerosos festivales, llegando también a visitar Mexico, donde cuentan con una buena legión de incondicionales.

En 2014 lanzan su octavo disco, Sex & drugs & Nasal pop, que financian con un Crowdfunding al que contribuyen casi 500 seres humanos de excepcional buen gusto musical.

Este año 2017, coincidiendo con el 30 aniversario de su primer disco, han publicado otro disco con las versiones que suelen hacer en directo: hits internacionales de los 80 a los que cambian la letra sin ningún respeto a sus autores originales.

Cumplido ese objetivo, ya solo les quedan dos sueños que cumplir: dominar el mundo y exterminar a todos los gaiteros.